Cerebro

La tecnología ahora permitiría manejar las emociones humanas

Puede sonar como un titular del futuro, o una señal de que se acerca el apocalipsis. Pero no es nada de lo anterior.

Tal como lo lees, un último experimento científico permitió controlar la ira a través de un inédito experimento.

Por años los científicos se han encargado de investigar las emociones humanas y cómo estas detonan, hasta que parecen haber encontrado el origen de una de éstas: la ira.

A la vez, el amor y la felicidad también han sido objeto de estudio durante años. Y es que no deja de sorprender cómo aquellos “estados” influyen en nuestra vida.

Estos cuestionamientos a los que expertos se han dedicado durante años, intentan buscar más respuestas o conexiones.

Descubriendo las emociones en otro nivel

Es así como, con herramientas totalmente científicos, expertos de la Universidad de Tel Aviv se comprometieron con una investigación sobre la ira y cómo, al llegar a su origen, era posible controlarla.

Atención: no se trata de reprimir dicha sensación, sino de poder manejarla a través de diferentes mecanismos.

Es importante considerar que el manipular dicha emoción en terceros puede ser peligrosos, ya que todo esto involucra cierto nivel de manipulación cerebral.

Por lo mismo, el desafío de los científicos a cargo del estudio también era generar resultados desde métodos seguros.

Un literal manejo de la ira

Es así como, a través de análisis de comportamiento y monitoreo cerebral, se llegaron a estos llamativos resultados.

Uno de los descubrimientos centrales en torno al tema fue que la agresión y actos violentos de individuos, pueden ser reprimidos a través de una leve corriente de electricidad que va desde el cráneo hasta el cerebro de manera directa.

Algunos pueden criticar su similitud con el electroshock, pero se trata de la técnica Transcraneal Direct Current Stimulation, o TDCS en sus siglas en inglés. Este se traduciría como “Estimulación por corriente directa transcraneal”.

Para emplear este método se requiere de un sólo electrodo, que se posiciona en la frente del paciente. Esto envía ligeros impulsos de electricidad durante 22 minutos en total.

En esta situación el paciente no siente nada, pero sí logra suprimir la actividad eléctrica en la corteza prefrontal del cerebro, que interfiere directamente con las acciones humanas violentas y agresivas.

¿Qué se espera conseguir?

A través de esta investigación se busca eliminar los tratamientos invasivos contra la ira.

Hoy en día estos son mayoritariamente a través de pastillas, lo que genera cuestionamientos en quienes deben emplearlos.

Con el descubrimiento se podría acercar a pacientes con problemas de ira a una solución más amigable y tranquila.

Esto involucraría menores efectos secundarios tanto para sí mismos, como para su entorno.

Lo que viene

Si bien existe aún un periodo de mayor análisis sobre los resultados del estudio, la implementación de este método no parece imposible.

A la fecha hay quienes lo critican por las implicancias morales y éticas que tiene.

Independiente de las opiniones, esta podría ser una solución efectiva para quienes desean retomar una vida tranquila, sin tantos episodios de ira.

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