Centenares de pobladores del Movimiento Solidario Vida Digna llevaron a cabo una multitudinaria marcha por la Alameda, en Santiago, como respuesta a los recientes recortes al gasto público en vivienda social. Los manifestantes, quienes reclaman por la precariedad en la que se encuentran muchas familias, se dirigieron en dirección al Ministerio de Vivienda, ubicado en la calle Serrano, a pocas cuadras de La Moneda, con el objetivo de exigir una inmediata reposición de los recursos destinados a subsidios habitacionales.
La razón detrás de esta movilización radica en la reducción de subsidios DS49, aprobados anteriormente dentro del presupuesto 2026, donde la Dirección de Presupuesto ha disminuido la cifra de 40 mil a solo 19.500. Esta importante disminución ha encendido las alarmas entre los miembros del movimiento, quienes argumentan que dicho recorte no solo afecta a las familias de menos recursos, sino que también implica un incumplimiento del compromiso del Estado hacia la vivienda digna.
Maximiliano Bazán, vocero del Movimiento Solidario Vida Digna, explicó durante la marcha que «no es justo que por sus errores de cálculo de los ingresos fiscales, seamos los pobladores sin casa de este país, los que paguemos el pato». Esta declaración refleja el descontento generalizado entre los manifestantes, quienes consideran que el acceso a una vivienda digna es un derecho fundamental que no puede ser vulnerado por decisiones administrativas erróneas.
En respuesta a las acusaciones de los pobladores, el Ministerio de Vivienda (Minvu) desmintió la información sobre la reducción de subsidios. Sin embargo, esto no ha calmado los ánimos de los manifestantes. Al contrario, su determinación ha crecido, motivando a más personas a unirse a la causa, lo que ha resultado en cortes de tránsito significativos y malestar entre los automovilistas que transitaban por la Alameda.
La protesta se enmarca dentro de un contexto más amplio de descontento social que ha surgido en los últimos años en Chile respecto a temas de vivienda y derechos sociales. A medida que las necesidades habitacionales se vuelven más urgentes, la presión sobre el gobierno para abordar estos problemas se intensifica. El futuro de muchos habitantes de la capital podría depender de la respuesta que el Ministerio de Vivienda y Hacienda ofrezcan a las demandas de los pobladores del Movimiento Solidario Vida Digna.





