La Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) ha vuelto a poner sobre la mesa la urgencia de abordar la desigualdad educativa en nuestro país. Este fenómeno se hace especialmente evidente en la Región de Los Lagos, donde los resultados indican que los puntajes más altos se concentran mayoritariamente en establecimientos educativos privados. Este patrón resalta un hecho alarmante: el origen social de los estudiantes impacta decisivamente en sus oportunidades educativas, perpetuando así ciclos de inequidad que dificultan el desarrollo integral de nuestras comunidades.
Detrás de los números y las estadísticas de la PAES se esconden historias de vida marcadas por desiguales trayectorias educativas. El acceso a recursos, el tipo de apoyo que reciben y el contexto familiar o social en el que crecen son factores que condicionan no solo sus aprendizajes, sino también sus expectativas a futuro. La normalización de estas desigualdades no solo afecta a los individuos, limita su potencial, sino que también frena el avance como región y como nación. Es fundamental cuestionar y revisar los mecanismos que perpetúan tales brechas.
Desde nuestro trabajo en Enseña Chile, entendemos que la mejora educativa es un esfuerzo que debe ser colectivo. Para cerrar las brechas educacionales, es imperativo que se genere una coordinación efectiva entre el sector público y privado, así como con la sociedad civil. Solo con un enfoque conjunto y con un sentido de urgencia podremos enfrentar este desafío monumental y transformar nuestras escuelas en espacios donde todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades para aprender y prosperar.
Además, en la Región de Los Lagos contamos con las capacidades y la disposición para abordar este reto. Existen iniciativas locales que demuestran que el trabajo en red puede ser efectivo para transformar realidades educativas desfavorables. Es vital que más actores se sumen a esta causa, pues solo así podremos construir un sistema educativo que no sólo se base en la meritocracia, sino que también en la equidad, garantizando que el lugar de nacimiento no marque el destino educativo de un niño o niña.
Por lo tanto, hacemos un llamado a todos los actores involucrados: educadores, padres, autoridades y organizaciones comunitarias, a unirse en esta misión. La responsabilidad de asegurar un futuro educativo justo es de todos. Asumir esta tarea de manera conjunta no solo beneficiará a los estudiantes, sino que enriquecerá a nuestra sociedad en su conjunto. La educación es un derecho, y juntos podemos ayudar a que cada estudiante de Los Lagos tenga acceso a las mismas oportunidades y sueños.





