El problema de la inasistencia escolar en Chile ha alcanzado niveles alarmantes, de acuerdo con el último informe de la OCDE, que destaca la preocupante situación de los estudiantes en educación básica. Las estadísticas revelan que la falta de asistencia no solo afecta las calificaciones de los alumnos en materias como matemáticas, lectura y ciencias, sino que también plantea un desafío mayor en la formación integral de los niños. Este escenario nos invita a reflexionar sobre la necesidad de establecer medidas proactivas que aborden el ausentismo escolar desde sus raíces, comenzando por la educación parvularia.
Desde los primeros años de vida, es fundamental que niños y niñas, junto a sus familias y comunidades educativas, adopten el hábito de asistir regularmente al jardín infantil o a la sala cuna. Esta rutina diaria no solo desarrolla un sentido de pertenencia y compromiso con la educación, sino que también crea un ambiente propicio para el aprendizaje. Durante esta etapa, los pequeños comienzan a comprender que cada jornada educativa es una valiosa oportunidad para crecer, descubrir y socializar, estableciendo así las bases para su futura trayectoria académica.
La promoción de la asistencia sistemática en los niveles iniciales de la educación no solo beneficia al niño a nivel cognitivo, sino que también potencia su desarrollo socioemocional. Al participar en actividades grupales y presentarles nuevas experiencias, se estimula su capacidad de relacionarse, de resolver conflictos de manera efectiva y de construir una autoimagen positiva. Por lo tanto, el compromiso con la asistencia a la educación parvularia tiene consecuencias directas en la capacidad de los jóvenes para enfrentar los retos futuros de su vida escolar y personal.
Entender el fortalecimiento de la asistencia en la educación parvularia como una política preventiva es clave para los sistemas educativos en Chile. Al invertir en la asistencia desde la infancia, no solo se busca elevar los estándares académicos, sino también reducir el riesgo de que, en los años venideros, los jóvenes se conviertan en víctimas del ausentismo crónico, que acarrea efectos negativos a largo plazo en sus oportunidades de desarrollo. Por ello, es apremiante implementar iniciativas que sensibilicen a las familias sobre la importancia de la educación y de participar activamente en las experiencias de aprendizaje de sus hijos.
Como directora ejecutiva de la Fundación Educacional Oportunidad, quiero reiterar el llamado urgente para todos los actores de la comunidad educativa: la atención plena hacia la asistencia escolar debe iniciar en la primera infancia. Las palabras del informe de la OCDE son un testimonio de la realidad que enfrentamos y un recordatorio de que la educación es el pilar fundamental para construir un futuro más equitativo y prometedor. Fortalecer el compromiso con la asistencia es sembrar hoy las oportunidades que darán forma al mañana de nuestros niños y niñas en Chile.





