Diez creadoras provenientes de Freire, Padre Las Casas y Temuco han tomado parte activa en la segunda edición del programa formativo Vamos Brotando, un proyecto que se centra en el wizün mapuche. Este programa es financiado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través del Fondart Regional de La Araucanía, correspondiente a la convocatoria 2025. Después de haber participado en una etapa previa virtual desde julio, que incluía temas de gestión cultural y herramientas de creación, las artesanas dieron el siguiente paso en octubre y noviembre al participar en un ciclo intensivo presencial con el fin de profundizar en el conocimiento y la práctica del wizün, un proceso creativo ancestral que conecta la técnica, el territorio y la memoria cultural mapuche.
La fase presencial de los talleres ha permitido a las creadoras explorar de manera práctica los procesos relacionados con la elaboración de cerámica. Durante estas jornadas, se enseñaron desde los fundamentos geológicos que permiten la formación de la greda hasta las técnicas históricas del wizün, abarcando estilos de alfarería mapuche desde tiempos antiguos hasta el periodo republicano. Las participantes adquirieron conocimientos sobre prácticas de modelado, bruñido, y la decoración simbólica de piezas, todo ello dentro de un enfoque participativo que reconoce la riqueza cultural de la transmisión intergeneracional de estos saberes. Yessica Huenteman Medina, destacada ceramista mapuche, guió este proceso a través de cuatro encuentros llevados a cabo en Espacio KOM de Temuco.
Yessica Huenteman, que ha sido parte del programa Vamos Brotando por segundo año consecutivo, trae consigo una vasta experiencia en el ámbito de la cerámica y el diseño, habiendo trabajado y estudiado en Italia. Fundadora del Taller Arterra Kutral, Huenteman ha llevado a cabo múltiples iniciativas que buscan revitalizar el wizün y promover los derechos culturales en su comunidad. Su trabajo no solo ha sido reconocido en distintas exposiciones, sino que también se ha traducido en un compromiso constante por preservar y transmitir la cultura mapuche a través de su arte y enseñanza.
Reflexionando sobre el impacto de las jornadas, Yessica enfatizó que la alfarería ocupa un lugar fundamental al abrir espacios para el diálogo y la transmisión de la memoria ancestral. «Aunque no siempre vivimos con nuestras familias bajo el mismo techo como antes, estos momentos de aprendizaje permiten reconstruir dinámicas antiguas donde el Wizün juega un rol central en la transmisión del conocimiento», afirmó Huenteman. Esta revitalización de las técnicas y el diálogo intergeneracional dan vida a una práctica cultural que, aunque desafiante, se esfuerza por mantenerse presente y relevante en la actualidad.
Por su parte, Alina Pichilemu, una de las participantes, subrayó la relevancia de estas instancias para descubrir y reafirmar la identidad territorial. «Es muy importante que podamos aprender sobre nuestros oficios y la cultura que nos rodea en estos espacios. En la ciudad a menudo carecemos de lugares que nos enseñen sobre nuestra propia herencia», expresó. Alina también destacó el valor del enfoque colaborativo de los talleres, donde el intercambio de conocimientos se vuelve vital para la creación de redes de apoyo que fomenten un aprendizaje comunitario. Las obras creadas en estas jornadas serán parte de un catálogo digital que contemplará un mapeo de las artesanas de la región, contribuyendo a la visibilización del trabajo artístico local.





