La Universidad de La Serena presentó los Conciertos de Improvisación Musical y Experimentación Tecnológica, una propuesta que reunió a estudiantes y músicos profesionales para explorar la interacción entre instrumentos acústicos y herramientas tecnológicas. Las jornadas, realizadas en la Facultad de Humanidades y en la Sala de Conciertos del Departamento de Música, ofrecieron experiencias sonoras únicas y buscaron abrir nuevas formas de hacer música para la comunidad universitaria.
El proyecto nace del trabajo de dos académicos del Departamento de Música, Alejandro Meléndez y Julio Torres, con la participación del destacado oboísta José Luis Urquieta como especialista. Enmarcada en la improvisación libre estructurada, la iniciativa propone un diagrama de ejecución que define límites, interacciones y acciones entre los intérpretes, asegurando una guía metodológica sin perder la libertad creativa. Los encuentros se realizaron en la Facultad de Humanidades y en la Sala de Conciertos del Departamento de Música.
Durante los conciertos se combinaron instrumentos acústicos, medios electrónicos y diversas herramientas tecnológicas para generar intervenciones sonoras colectivas en tiempo real. El resultado fue una experiencia sonora plural que invita a escuchar los límites entre tradición y innovación y a entender la improvisación como motor para ampliar el discurso musical propio de la formación académica.
Entre los protagonistas del proyecto destacan las valoraciones del equipo docente: Urquieta subrayó que la iniciativa es innovadora por fusionar tecnología y improvisación dentro de un marco metodológico; Meléndez afirmó que se trata de un momento clave para buscar nuevos paradigmas y que las intervenciones ya muestran una proyección futura muy amplia; y Torres explicó que la propuesta rescata la improvisación como herramienta de creación en tiempo real, buscando integrar la formación de los alumnos y ampliar su timbre a través de nuevas tecnologías.
La experiencia también involucró a estudiantes, entre ellos Aline Sánchez, quien cursaba Ensamble Instrumental IV, y Álvaro Rojas, que valoraron la experiencia como una apertura de la zona de confort y una revisión de conceptos aprendidos en armonía. Sánchez señaló que lo percibió como algo inusual, pero le ayudó a entender su voz y a explorar la carrera musical; Rojas aseguró que el proyecto permitió ver la música desde nuevas perspectivas y romper moldes previos. En conjunto, la iniciativa buscó acercar a la comunidad universitaria y local a expresiones artísticas que mezclan tradición y exploración tecnológica, reafirmando el compromiso de la Universidad con el arte, la innovación y la cultura.





