El Festival Internacional de Cine de Viña del Mar (FICVIÑA 2025) comenzó en un ambiente de entusiasmo y celebración, extendiéndose hasta el 29 de noviembre y destacando la participación especial de Uruguay como país invitado. Con más de un centenar de películas programadas, muchas de las cuales serán exhibidas por primera vez, este festival se ha consolidado como el certamen cinéfilo más antiguo de Chile y uno de los más prestigiosos de América Latina. Las proyecciones tendrán lugar en varias locaciones emblemáticas, incluyendo el Teatro Municipal, Cine Arte, y el Hotel O’Higgins, lo que permite a los asistentes disfrutar de una oferta cinematográfica diversa y accesible de manera gratuita.
La jornada inaugural fue un evento importante que reunió a figuras destacadas del cine y la cultura, incluyendo a la alcaldesa Macarena Ripamonti y la ministra de las Culturas, Carolina Arredondo. En sus palabras, la alcaldesa enfatizó el valor social del cine, no solo como una forma de arte, sino como un medio para la reflexión y la cohesión comunitaria. La instancia busca formar audiencias a través de la colaboración con universidades, lo que representa un esfuerzo por acercar el cine a un público diverso y facilitar la discusión crítica en torno a las obras presentadas. Este enfoque educativo es un aspecto clave del festival y raíces de su éxito continuo.
La ministra de las Culturas también resaltó la relevancia del evento, agradeciendo por el apoyo presupuesto que el festival ha recibido, lo cual asegura su realización y permanencia en el tiempo. La invitación a participar se extendió tanto a los locales como a turistas, subrayando la importancia de que cada vez más personas puedan experimentar la oferta cultural del FICVIÑA. Con una amplia variedad de películas que difícilmente encontrarían otro espacio de exhibición, el festival se convierte en un referente para los amantes del cine en todas sus formas y estilos.
Este año, la programación con enfoque iberoamericano incluye la participación de renombrados cineastas y expertos internacionales, lo que enriquecerá la experiencia del festival. Los asistentes tendrán la oportunidad de asistir a talleres, charlas magistrales y encuentros con realizadores, fomentando un espacio de intercambio y enriquecimiento cultural dentro del ámbito cinematográfico. De este modo, el FICVIÑA no solo se limita a la proyección de películas, sino que también busca promover el diálogo y la creación entre todos los actores de la industria.
Finalmente, la selección especial de películas uruguayas —como «El baño del Papa» y «El empleado y el patrón»— ofrece un vistazo a la rica tradición cinematográfica de ese país, resaltando historias que han marcado su identidad cultural. Este reconocimiento a los cineastas uruguayos durante el festival es un testamento del compromiso del FICVIÑA con el cine latinoamericano y su capacidad para unir diferentes narrativas bajo un mismo techo. La culminación del festival se anticipa con el preestreno de «El Agente Secreto», una producción brasileña esperada, que promete ser uno de los momentos culminantes de esta 37ª edición.





