El proyecto «Mi barrio, mi comuna, mis derechos» ha cobrado vida en el sector Las Marinas de El Quisco, transformando espacios públicos en entornos seguros y participativos para la niñez y sus familias. El pasado viernes 12 de diciembre, entre las 15:30 y 16:00 horas, se celebró un vibrante pasacalle que cerró el año de actividades de los «Espacios Amigables de Participación», organizado por la ONG Covacha. Esta festividad reunió a niños, niñas y adolescentes junto a sus familias en un recorrido lleno de color y alegría por las calles del barrio, fomentando un ambiente de convivencia y pertenencia que es esencial para el bienestar comunitario.
La jornada estuvo matizada por la participación del grupo Batucada Arte y Desarrollo Bloco Axé, que aportó ritmos animados y energía contagiosa al evento. Los asistentes disfrutaron de una diversidad de actividades, incluyendo juegos de mesa, pintacaritas, dinámicas circenses y interacciones lúdicas especialmente diseñadas para los participantes más jóvenes. El desfile no solo se convirtió en un espacio de entretenimiento, sino también en un momento de transformación comunitaria, donde las calles de Las Marinas se llenaron de música, risas y alegría, resaltando la importancia de generar espacios de juego y encuentro para todos.
Marlyn Cortes Barraza, trabajadora social y coordinadora territorial de Covacha, mencionó el objetivo de esta actividad como un cierre significativo que celebra los logros alcanzados durante el año, en particular en relación a los «Espacios Amigables de Participación». Destacó que estos encuentros se enfocan en la promoción de los derechos de la infancia y la adolescencia, fortaleciendo la cohesión social dentro de la comunidad. Esta iniciativa forma parte del proyecto «Promoción de derechos: Mi barrio, mi comuna, mis derechos», financiado por la Municipalidad de El Quisco, con el fin de empoderar tanto a los niños como a las familias en el ejercicio de sus derechos.
Las familias del vecindario expresaron su agradecimiento por el desarrollo de estas actividades, subrayando su relevancia no solo recreativa, sino también en su capacidad para contribuir al bienestar general de los niños y las niñas. Residentes como Robexy Colina valoraron positivamente la oportunidad que estos eventos brindan, sugiriendo que actividades similares deberían ser más frecuentes, incluso a lo largo de toda la semana. Ninoska Hernández, otra madre del sector, enfatizó el impacto positivo de contar con instancias donde los niños pueden disfrutar y participar activamente, lo cual es esencial para su desarrollo.
A través de iniciativas como los «Espacios Amigables de Participación», la ONG Covacha busca resignificar los espacios públicos, convirtiéndolos en lugares donde la niñez puede desarrollarse plenamente, sin el riesgo de ver vulnerados sus derechos. Al fomentar la ocupación de plazas y calles con actividades recreativas y educativas, se refuerza la idea de que el espacio público debe ser accesible y seguro para todos, en especial para los más pequeños. La ONG reafirma la importancia del trabajo conjunto entre familias, juntas de vecinos y la municipalidad para construir comunidades inclusivas y protectoras, donde la infancia sea reconocida no solo como un grupo vulnerable, sino como agentes activos de la sociedad.





