Cada 8 de marzo, el focus sobre los derechos de las mujeres resurge en el escenario público, especialmente este año en Chile, donde el cambio de gobierno ha intensificado la discusión. Mientras instituciones, medios y organizaciones se apuran en preparar actividades y emitir declaraciones, es crucial recordar que estas conversaciones no se limitan a una sola fecha en el calendario. El Día Internacional de la Mujer, aunque es un hito significativo, es la culminación de procesos más amplios y menos visibles que deben ser celebrados y recordados para una reflexión más profunda sobre la historia y las luchas feministas en la región.
El 18 de febrero también es una fecha fundamental en la historia de la lucha por los derechos de las mujeres en América. En 1928 se estableció la Comisión Interamericana de Mujeres durante la VI Conferencia Internacional Americana en La Habana. Este evento marcó el inicio de un organismo dedicado a defender los derechos civiles y políticos femeninos en un contexto histórico donde los movimientos feministas comenzaban a cobrar fuerza. En Chile, la creación en 1980 del Comité en Defensa de los Derechos de la Mujer refleja una continuación de esta tradición de organización cívica, destacando el poder de la colaboración en el fortalecimiento de la ciudadanía.
Rememorar el 18 de febrero nos permite obtener una visión más amplia de lo que significa el avance en los derechos de las mujeres. Estas dos efemérides, aunque se centran en momentos distintos, están unidas por la convicción de que la ciudadanía de las mujeres se consolida a través de esfuerzos organizados y colaborativos. A través del tiempo y la dedicación, iniciativas como estas han sido fundamentales para generar un ambiente propicio para el diálogo y la política inclusiva en sociedades marcadas por profundas desigualdades.
Sin embargo, es fundamental que las efemérides no se conviertan en meros rituales sin vida. Deben servir como recordatorios persistentes de las luchas y los logros en el camino hacia la equidad de género. El 18 de febrero brinda la plataforma ideal para reflexionar sobre el impacto positivo que la participación activa de las mujeres ha tenido en el desarrollo democrático de América Latina, señalando que la ciudadanía no solo se sostiene a través de derechos garantizados, sino también mediante la constante deliberación y organización comunitaria.
Finalmente, al conmemorar estas fechas, debemos tener presente que el camino hacia la igualdad de género exige un enfoque continuo y comprometido. La historia de la Comisión Interamericana de Mujeres y del Comité en Defensa de los Derechos de la Mujer son ejemplos de cómo, a través de la memoria y el reconocimiento colectivo, es posible construir una ciudadanía que trascienda el instante presente y se centre en un futuro inclusivo. Reforzar la importancia de estas fechas nos ofrece la oportunidad de reconocer y celebrar la contribución de las mujeres en la consolidación de un cambio significativo en la cultura democrática de nuestras naciones.




