Las jornadas de juegos tradicionales mapuche, organizadas por el Servicio del Patrimonio Cultural y la Seremi de Educación, tuvieron lugar en la costa valdiviana y en Llifén, marcando un hito en la revalorización de las prácticas culturales ancestrales. Durante el mes de noviembre, estas actividades lograron reunir a cientos de niños y adultos de diversas comunidades, quienes se unieron en un ambiente de alegría y aprendizaje. En el primer encuentro realizado en Curiñanco, cerca de 180 participantes experimentaron juegos típicos como el palin y el linao, fomentando tanto la interacción social como el conocimiento de la cultura mapuche.
El segundo evento, que se realizó por primera vez en Llifén, atrajo a alrededor de 80 estudiantes de diferentes escuelas de la cuenca del Awkalafken y del Maihue lafken. Este encuentro no solo permitió a los niños disfrutar de los juegos, sino que también despertó la nostalgia entre los adultos, quienes se sintieron como niños al participar y revivir sus propias infancias. La combinación de la tradición mapuche y la participación comunitaria se consolidó como un espacio único para fortalecer la identidad cultural entre las nuevas generaciones.
La participación activa de los niños y el entusiasmo mostrado por sus familias fueron evidentes. Esta experiencia fue calificada por Jésica Moraga, directora regional (s) del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, como significativa para el aprendizaje y la conexión con las raíces ancestrales. Según Moraga, estos encuentros son fundamentales para preservar el patrimonio cultural y fomentar el respeto hacia la diversidad. La idea de expandir estas actividades a otros territorios fue una solicitud unánime de los asistentes, quienes expresaron su deseo de que más niños pudieran vivir esta experiencia.
La voz de la comunidad también se hizo sentir a través de educadores tradicionales como Juan Huichicoy, quien destacó la importancia de revalorizar estos juegos que han caído en desuso. Su apoyo, junto al de Subpoa, ha sido crucial para llevar a cabo estas iniciativas que buscan unir a las generaciones a través del juego. Huichicoy subrayó que, en una era de tecnología avanzada, es esencial regresar a las raíces lúdicas y fortalecer el tejido social entre las comunidades.
Marco Catrilef, monitor de la actividad, compartió su entusiasmo por el éxito del evento, enfatizando la importancia de aprender a través de la práctica. La felicidad de los niños fue evidente, brindando alegría a todos los organizadores y monitores. Óscar Quintul, dirigente comunitario, resaltó la relevancia de eventos como estos en Llifén, que acercan las tradiciones a los más jóvenes. Con la esperanza de que estas actividades se extiendan a otras áreas donde los niños no tienen acceso, la comunidad se mostró comprometida con el fortalecimiento y la difusión de su patrimonio cultural.





