Un estudio liderado por académicos de la Universidad Andrés Bello (UNAB) ha puesto de relieve la relación entre el uso de redes sociales y la salud mental de los jóvenes. La investigación, titulada «Influence of Digital Social Networking Platforms on Mental Health and Social Media Addiction», analizó a 684 estudiantes universitarios y reveló que las plataformas Instagram y TikTok presentan un impacto más significativo en la adicción a las redes sociales en comparación con Facebook y WhatsApp. Esta conclusión subraya la importancia de las características propias de cada plataforma en la influencia que ejercen sobre el bienestar psicológico de sus usuarios.
Jonathan Martínez-Líbano, profesor de la UNAB y líder del estudio, explicó que «cuando hablamos de redes sociales y salud mental, no solo importa cuánto tiempo estamos expuestos, sino también la plataforma que utilizamos». Esta afirmación resalta la necesidad de considerar tanto el tiempo de uso como el tipo de contenido consumido en cada plataforma. En este sentido, Instagram y TikTok, conocidas por su enfoque en contenidos visuales, parecen fomentar dinámicas de comparación social y búsqueda de validación, factores que pueden contribuir al deterioro del bienestar emocional de los jóvenes.
Los académicos involucrados en la investigación notaron que, a diferencia de las plataformas más tradicionales como Facebook y WhatsApp, que mostraron asociaciones menos relevantes en términos de adicción, Instagram y TikTok se asocian estrechamente con el desarrollo de conductas problemáticas de uso. Este hallazgo sugiere que las redes sociales centradas en estímulos visuales intensos pueden llevar a los jóvenes a desarrollarse en entornos digitales que a menudo promueven la insatisfacción personal y el estrés emocional. La búsqueda constante de ‘me gusta’ y la exposición a vidas aparentemente perfectas puede amplificar la ansiedad y malestar emocional.
Martínez-Líbano también destacó el comportamiento diferente observado en Twitter (ahora X), donde los usuarios evidencian un mayor malestar emocional, aunque no necesariamente una adicción directa. Sin embargo, el estudio encontró un efecto indirecto significativo, sugiriendo que el malestar emocional podría influir en el uso problemático de la plataforma. Esta diversidad de patrones de uso y sus repercusiones emocionales refuerza la importancia de abordar el estudio de las redes sociales desde una perspectiva multidimensional y adaptada a cada plataforma.
Finalmente, los autores del estudio exhortan a diseñar estrategias de prevención y educación en alfabetización digital para ayudar a los estudiantes universitarios a navegar de manera más consciente en el entorno digital. Los resultados subrayan una idea clave: el impacto de las redes sociales en la salud mental no solo se relaciona con el tiempo de uso, sino también con el entorno y el contenido consumido. Este enfoque abre la puerta a enfoques más profundos para comprender la salud mental de las nuevas generaciones en un mundo cada vez más digital.





