La implementación reciente de la ley que prohíbe el uso de celulares en colegios chilenos ha generado intensas discusiones sobre su impacto en la educación, especialmente para los niños con Necesidades Educativas Especiales (NEE). Según Monona Valdés, directora de Educación Diferencial de la Universidad Andrés Bello, esta normativa busca favorecer la atención y convivencia escolar al minimizar distracciones. Sin embargo, es fundamental considerar que muchos estudiantes con NEE dependen de sus dispositivos móviles como herramientas vitales para su aprendizaje y comunicación. La prohibición no puede ser vista de manera homogénea, ya que podría afectar gravemente la inclusión y participación de estos estudiantes en el entorno escolar.
En el caso de los alumnos que requieren Sistemas de Comunicación Alternativa y Aumentativa (SCAA), el celular se convierte en un recurso esencial. Estos dispositivos permiten al estudiante comunicarse y expresar sus emociones, lo cual es crucial para su desarrollo social y académico. La Ley N° 20.422 establece que el sistema educativo debe adaptarse a las necesidades de estos menores, garantizando que tengan las mismas oportunidades de participación que sus compañeros. Por lo tanto, el uso del celular, lejos de ser solo una fuente de distracción, puede ser considerado un derecho en el contexto de la inclusión educativa.
Adicionalmente, para los estudiantes con Condición del Espectro Autista (CEA), las herramientas digitales también juegan un papel vital. La Ley N° 21.545 enfatiza la importancia de implementar apoyos específicos que faciliten el aprendizaje y bienestar de estos alumnos. Aplicaciones que les ayuden a mantener rutinas y anticipar actividades son recursos que contribuyen significativamente a su tranquilidad en el entorno escolar. La correcta utilización de tecnologías puede ser clave para mitigar la ansiedad y mejorar la concentración durante las clases, favoreciendo así el proceso educativo.
El reto para las comunidades educativas radica en encontrar un equilibrio entre la necesidad de regular el uso de celulares y garantizar los derechos de los estudiantes con NEE. Valdés sugiere que las instituciones establezcan excepciones basadas en evaluaciones previas del equipo técnico de apoyo, tal como se estipula en el plan educativo individual de cada estudiante. Esto permitirá reconocer y validar los usos pedagógicos de la tecnología, diferenciando claramente entre el uso recreativo y el uso como herramienta de aprendizaje y comunicación.
Finalmente, la implementación de esta ley debe contemplar un enfoque inclusivo que refleje la diversidad de los estudiantes en las aulas chilenas. Para lograrlo, es esencial formar a la comunidad educativa en el uso equitativo de la tecnología y fomentar la colaboración con las familias. Se deben establecer criterios claros para la supervisión del uso de celulares, evitando arbitrariedades y garantizando la coherencia en la gestión escolar. De este modo, la normativa no representará una simple prohibición, sino una oportunidad para enriquecer la experiencia educativa de todos los estudiantes, especialmente de aquellos que más lo necesitan.





