El próximo 5 de noviembre a las 19:00 horas, se dará inicio a la temporada de estreno de “CUERVO”, una impactante obra teatral que explora el papel del arte como forma de resistencia en los campos de concentración durante la dictadura civil-militar chilena. Esta puesta en escena busca no solo entretener sino también educar y recordar las atrocidades del pasado, convirtiéndose en un potente llamado a la memoria histórica. La Sala Negra Juan Barattini Carvelli, en Valparaíso, será el punto de partida para esta serie de diez funciones y encuentros programados en lugares de memoria, teatros y universidades, propagando así un mensaje vital sobre los derechos humanos y la memoria colectiva.
La obra “CUERVO” es el resultado del trabajo conjunto de los hijos de Óscar “Cuervo” Castro, Cosme y Sebastián Castro. Ambos han decidido honrar el legado de su padre, quien fuera un destacado fundador del Teatro Aleph y cuya autobiografía, ‘Mi Teatrografía: la bella y trágica aventura de la vida’, se convierte en la base de esta producción. La autobiografía incluye relatos sobre sus experiencias en los campos de concentración, un capítulo que impactó a sus descendientes y que los motivó a viajar a Chile, buscando reconstruir y dar voz a esas vivencias que marcaron a su padre y, por ende, a su historia familiar.
El codirector Cosme Castro expresa que esta obra no solo es una forma de rendir homenaje a su padre, sino que también representa un esfuerzo por contribuir a la memoria histórica de Chile. Su visión es que a través de la poesía y el humor presentes en la obra, se pueda sensibilizar al público sobre la vida de su padre, un hombre que a los 27 años fue encarcelado por desafiar a la dictadura, presentando obras de teatro en condiciones extremas. La relevancia de este mensaje se torna más urgente en el contexto actual, donde fuerzas extremistas amenazan con reescribir la narrativa histórica.
Los involucrados en la producción, desde diseñadores escénicos hasta compositores, comparten un fuerte compromiso con la memoria y la lucha. Jeanne Frenkel, responsable del diseño escénico, menciona la importancia de evocar el impacto emocional de los relatos a través de imágenes simples pero potentes. Por su parte, Lou Rotzinger, compositor de la obra, se sumerge en la búsqueda de una musicalidad que represente el viaje emocional de los hermanos. Esta unión creativa resalta no solo el arte como medio de expresión, sino como un vehículo esencial para transmitir la historia a las nuevas generaciones.
El productor de la gira por Chile, Corentin Rostollan-Sinet, afirmó que esta producción ha sido un desafío, pero también un acto de amor hacia la historia familiar y nacional. La colaboración con instituciones como la Escuela de Teatro UV ha sido fundamental, evidenciando un fuerte compromiso con la memoria y los derechos humanos. La elección de la Sala Negra Juan Barattini Carvelli para el estreno chileno subraya la importancia de los diálogos intergeneracionales en torno a la memoria histórica, ofreciendo un espacio donde la historia y el arte convergen en un acto de reflexión y sanación.





