El pasado viernes, un grupo destacado de mujeres creadoras de la Provincia de San Antonio recibió un merecido reconocimiento por parte del Ministerio de las Culturas en una emotiva ceremonia celebrada en Santiago. La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo, encabezó el evento, que tuvo lugar en el Centro Cultural La Moneda, un lugar emblemático para la cultura chilena. Esta ceremonia, denominada Ceremonia de Reconocimiento a los Patrimonios Inmateriales 2026, se delineó como un acto de justicia cultural, reconociendo la importancia de las comunidades y cultores que, desde distintos puntos del país, se unieron para celebrar la diversidad cultural de Chile.
Durante el evento, se resaltó la significativa contribución de las Bordadoras de Isla Negra, que han dedicado su vida a preservar la memoria campesina del litoral. Representadas por delegadas como María Moyano, Brígida Sánchez, Teresa Muñoz y María del Pilar Pichunante, estas mujeres han transmitido su arte a través de cuatro generaciones, utilizando técnicas tradicionales que honran su historia y su territorio. Teresa Muñoz expresó que este reconocimiento no solo se trata de un homenaje al pasado, sino que representa una práctica viva que se transforma con cada puntada, recordando que el patrimonio cultural inmaterial es un legado que nos pertenece a todos.
Javier Esnaola, seremi de las Culturas de la Región de Valparaíso, añadió que este tipo de reconocimientos honra el trabajo de las mujeres que sostienen estas tradiciones y resalta la importancia de su legado en la construcción de la identidad chilena. «Con cada bordado, estas mujeres cuentan historias de resistencia y fortaleza que forman parte integral de nuestra cultura», afirmó. Además, la ceremonia fue una plataforma para visibilizar otras expresiones y oficios que también han sido reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial, tales como la recolección y pesca artesanal en caletas de Antofagasta y la cestería con mimbre en Roblería.
La lista de tradiciones incluidas en el registro es un reflejo de la diversidad cultural del país, que abarca desde el ahumado de cholgas en Puerto Edén hasta el bordado en Aysén. Estos reconocimientos no solo glorifican prácticas ancestrales, sino que también destacan la labor de figuras clave como los Tesoros Humanos Vivos: Fernando Contreras Leiva, maestro de la trashumancia, y las Bordadoras de Copiulemu, quienes preservan un imaginario rural crucial para el entendimiento de nuestras raíces.
El evento culminó con un sentido homenaje a todas estas mujeres y hombres que, a través de su trabajo, contribuyen a la valorización y preservación del patrimonio cultural vivo de Chile. La ministra Arredondo cerró la ceremonia destacando que el apoyo del Estado es fundamental para asegurar que estas prácticas culturales sigan siendo transmitidas a futuras generaciones. En un país donde la diversidad cultural es cada vez más valorada, estos reconocimientos se presentan como un paso significativo hacia la reafirmación de la identidad de los pueblos y la protección de sus saberes.





